Aladino es un alma pura, ingenuo y con un mundo por descubrir, y por eso
es el indicado para que cierto mago africano logre, por su mediación,
sus ambiciosos objetivos. Es el mismo Aladino quien se enfrenta a los perversos
planes del mago derrotando al egoísmo con su bondad altruista.
La maravilla más grande que la mágica lámpara de Aladino
hace es, en definitiva, mejorar y perfeccionar el espíritu y la condición
de su dueño, convirtiendo en un hombre dotado de inteligencia, cordura,
generosidad y delicadeza, al que hasta entonces fuera un analfabeto y un haragán.